
Las precipitaciones son un factor clave para la agricultura en el Bajo Guadalquivir de Sevilla. La combinación de una topografía muy llana, la presencia de amplias zonas de marismas y la importancia de una correcta gestión del agua hacen que la lluvia tenga un impacto directo sobre el estado del suelo y el desarrollo de los cultivos.
Analizar cómo han evolucionado las precipitaciones en las últimas semanas, así como su efecto sobre la humedad del suelo, permite entender la situación actual del campo y anticipar decisiones agronómicas fundamentales para las explotaciones agrícolas de la zona.
Características de las precipitaciones en el Bajo Guadalquivir: humedad del suelo y marismas
El Bajo Guadalquivir se caracteriza por suelos con escasa pendiente y un drenaje natural limitado, especialmente en las zonas de marisma. Estas condiciones hacen que las precipitaciones, cuando se producen de forma continuada, incrementan rápidamente la humedad del suelo.
En escenarios de lluvias persistentes, aunque no sean extremadamente intensas, el perfil del suelo puede alcanzar niveles elevados de saturación. Esto favorece la disponibilidad de agua para los cultivos, pero también incrementa el riesgo de encharcamientos y dificulta la realización de labores agrícolas.
Porcentaje de Agua Disponible respecto A.D.T = RMAX(mm.)

Con niveles de humedad entre 90 % y 100 %, Andalucía se encuentra en un estado de suelo muy húmedo según el mapa de porcentaje de agua disponible. Esta información es clave para prevenir encharcamientos, planificar el tránsito de maquinaria y optimizar la gestión hídrica en parcelas bajas del Bajo Guadalquivir.
Precipitaciones registradas en el Bajo Guadalquivir de Sevilla en las últimas semanas
Durante las últimas semanas, hasta comienzos de febrero de 2026, el sur peninsular ha estado bajo la influencia continuada de borrascas atlánticas que han generado precipitaciones frecuentes en Andalucía occidental y, de forma destacada, en la cuenca baja del río Guadalquivir. En esta región, la lluvia registrada recientemente ha tenido un impacto directo sobre la humedad del suelo y la actividad agrícola.
Precipitación Acumulada en las últimas semanas de 2026

El mapa de precipitación acumulada de la tercera semana de enero refleja acumulados significativos en el suroeste peninsular. En el entorno del Bajo Guadalquivir, estos registros muestran lluvias persistentes distribuidas a lo largo de varios días, en lugar de episodios puntuales intensos. Este patrón de lluvia favorece la recarga progresiva del perfil del suelo, aunque también puede aumentar problemas de encharcamiento y dificultar el acceso a las parcelas agrícolas, especialmente en suelos pesados característicos de la zona.
Porcentaje de Precipitación respecto a la Media 1991-2020, enero 2026

Este patrón de lluvias se enmarca en un enero excepcionalmente húmedo. Según el mapa de % de precipitación respecto a la media (enero 2026 / 1991‑2020) publicado por la AEMET, enero de 2026 fue uno de los más lluviosos del siglo XXI en España peninsular, con 119,3 l/m², un 85 % por encima de la media histórica.
En el Bajo Guadalquivir y Sevilla, este exceso de precipitación ha elevado notablemente la humedad del suelo, lo que mejora las reservas hídricas pero dificulta labores agrícolas como la preparación del terreno, las siembras y el tránsito de maquinaria.
Con la llegada continua de lluvias y frentes activos, se hace fundamental controlar suelos, ríos y embalses. Este inicio de año muestra un patrón distinto al de años secos, y resalta la importancia de planificar la actividad agrícola teniendo en cuenta la alta humedad del terreno.
Evolución de las precipitaciones acumuladas en España. desde comienzo de año hidrológico

La gráfica anterior muestra la evolución de las precipitaciones acumuladas en España desde el inicio del año hidrológico, en octubre de 2025, hasta enero de 2026.
Según los datos oficiales, el país ha registrado un promedio de 315 l/m², lo que representa un 11 % por encima de la media histórica para este periodo, con mayores excedentes concentrados en el sur y el oeste peninsular.
En la demarcación del Guadalquivir, este patrón también se refleja, con acumulados aproximados de 311 l/m², un 10 % por encima del valor medio histórico, confirmando que la región ha experimentado un inicio de año especialmente húmedo, con implicaciones directas para la agricultura y la gestión del agua.
Situación de los embalses y disponibilidad de recursos hídricos
Las precipitaciones registradas también tienen un impacto directo en el estado de los embalses de la cuenca del Guadalquivir, un aspecto clave para la planificación agrícola a medio y largo plazo.
El seguimiento del nivel de los embalses permite relacionar las lluvias con la disponibilidad real de agua para riego y otros usos agrícolas.

En la actualidad, los embalses de Andalucía se encuentran al 62,4 % de su capacidad, un reflejo del aporte de las lluvias recientes y de la gestión hídrica de la región. Para los agricultores del Bajo Guadalquivir, este nivel representa un escenario favorable, que asegura la disponibilidad de agua para riego y facilita la programación de labores agrícolas como siembras, fertilización y mantenimiento de cultivos.
No obstante, la presencia de lluvias continuadas y la alta humedad del suelo hacen necesario un seguimiento constante de los embalses y cauces, de modo que se puedan prevenir posibles encharcamientos o problemas derivados del exceso de agua en parcelas bajas.
Impacto de las precipitaciones en la agricultura del Bajo Guadalquivir
Las lluvias recientes han tenido efectos directos sobre los cultivos de la zona, con ventajas claras, pero también con aspectos que requieren especial atención.
Efectos positivos
- Reducción de la necesidad de riego en fases iniciales del cultivo.
- Mejora del perfil hídrico del suelo.
- Buenas condiciones para cultivos como arroz, cereales y hortícolas.
Aspectos a vigilar
- Riesgo de encharcamientos en zonas de marisma y parcelas bajas.
- Retrasos en siembras y labores mecánicas.
- Mayor probabilidad de aparición de enfermedades asociadas al exceso de humedad; para aprender cómo prevenirlas y tratarlas en los cultivos andaluces, puedes consultar nuestro blog sobre enfermedades agrícolas en Andalucía.
Gestión eficiente del exceso de agua en los cultivos
Ante un escenario de lluvias frecuentes, la gestión del agua se convierte en un factor clave para minimizar riesgos y proteger la producción agrícola. Algunas recomendaciones prácticas para el Bajo Guadalquivir son:
- Revisar y mantener en buen estado los sistemas de drenaje y canales.
- Monitorizar la humedad del suelo antes de realizar siembras o tratamientos.
- Ajustar los calendarios de siembra y fertilización según el estado real del terreno.
- Aplicar medidas preventivas frente a enfermedades favorecidas por el exceso de humedad.
Una planificación adecuada permite aprovechar los beneficios de la lluvia y reducir el impacto negativo de posibles inundaciones en los cultivos.
La importancia de una correcta gestión hídrica
El análisis de las precipitaciones recientes en el Bajo Guadalquivir muestra un escenario de lluvias continuadas y suelos con niveles elevados de humedad. Comprender cómo evoluciona la lluvia y cómo responde el suelo es fundamental para tomar decisiones agronómicas acertadas.
En un contexto de mayor variabilidad climática, contar con información fiable y actualizada, así como implementar una gestión eficiente del agua, resulta clave para garantizar la sostenibilidad y la productividad del campo en la región.
En este sentido, Agroquivir acompaña a los agricultores del Bajo Guadalquivir ofreciendo herramientas, datos y soluciones prácticas que facilitan la planificación de riegos, la prevención de encharcamientos y la optimización de los recursos hídricos, ayudando a mantener una producción agrícola segura y eficiente frente a las lluvias intensas o prolongadas.









